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expedición
'ruta de las estaciones'
La Ruta de
las Estaciones fue un Proyecto de
Interpretación Artística de la Vía Verde
de la Sierra de Cádiz y Sevilla. La idea
era representar las expediciones
ilustradas de los siglos XVIII y XIX
como procedimiento de investigación e
interpretación del paisaje rural.
Septiembre de 2004.
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'Resumen Ilustrado de la Expedición'
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Estación
de Olvera, el punto de partida
Amanecimos en la estación de Olvera,
donde Fran, Feik y
yo (Pedro Luis) habíamos pasado la
noche. Los días precedentes habían
sido fatigosos y aún se resentían
nuestros cuerpos. Agustín, el
gerente de la Estación-Hotel Verde
llegó al poco tiempo para recoger
las llaves del Hotel. El día
anterior nos había dicho: 'Aquí
tenéis las llaves del Hotel, y en el
bar podéis tomar lo que queráis. Las
duchas están arriba, y las camas.'
Para nosotros fue un gesto
increíblemente generoso. |
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Fran cargando los burros
Con el
alba ya habíamos desayunado y poco
después nos pusimos
a preparar las bestias (que tan
generosamente nos había prestado Juan Ceballos, un vecino de
Montellano) y el equipaje
antes de que llegaran el resto de
los compañeros. Era complicado
repartir la carga equitativamente.
Probamos muchas veces e hicimos y
deshicimos hasta quedar satisfechos. |
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El tramo
que dejamos atrás
Mirábamos atrás y veíamos el tramo
que quedaba fuera de nuestra ruta
(Ahora ese tramo hasta Pruna es
también Vía Verde de la Sierra) El
sol matinal reverberaba en el pasto
seco. El cielo estaba limpio y
amenazaba con traernos un día
infernal. |
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El
antiguo almacén de la Estación de
Olvera
Las
ruinas esqueléticas del antiguo
almacén guardaban muchos secretos.
Pensé que sólo aquel sitio me
ocuparía días enteros y sentí
vértigo ante la inmensidad de la
ruta que nos esperaba. |
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Catalina
rompe la valla del jardín
Los
animales se pusieron nerviosos ante
la inminencia de la partida y ante
la presión de una carga que hacía
tiempo que habían llevado. Catalina,
la burrita joven, fue atada junto a
la valla del jardín del Hotel. Un
movimiento o un ruido la asustó y el
animal prorrumpió en brincos y
alborotos que acabaron con la valla
y con ella panza arriba enredada en
su propia cuerda. Pero por suerte,
el incidente quedó en susto. |
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Cardos
en el camino
Las
hierbas estaban arrasadas por el
calor intolerable del verano.
Algunas eran ya de oro puro, como
este cardo recortado por el cielo
azul. |
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La
entrevista de TeleOlvera
Ya
estábamos todos. Los últimos
preparativos rebasaron la hora de la
partida. Nadie acudió. ¿Qué pasaba
allí? ¿Acaso la Expedición no era
suficientemente popular? Al poco
tiempo llegó TeleOlvera y nos
explicó que la Iglesia de Olvera
había ardido esa misma noche,
destruyendo parte del altar, cosa
que había atraído la atención de
todo el mundo. Después Fran fue
entrevistado en pocos minutos,
TeleOlvera se marchó y llegó el
momento esperado de partir. |
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Inicio
de
la
Expedición bajo
un sol
de
justicia
Como ya
dijimos, agotamos la mañana de aquel
día en atar los cabos sueltos de los
preparativos, razón que nos obligó a
salir a eso de las dos y pico de la
tarde. Carmen, Feik, Ana, Iván,
David, Fran y yo (Pedro Luis)
formábamos la parte humana del
equipo. Ismael, Catalina y Martirio
formaban la facción equina. Todos
sudábamos, todos estábamos
nerviosos. Pero estábamos todos
juntos y eso era ya muy grande. |
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Catalina
¿Qué le
pasaba a Catalina que siempre estaba
muy nerviosa? No sabemos cuales
pueden ser los pensamientos de un
burro ni hasta donde llega su
inteligencia, pero nosotros nos
preguntábamos por qué Catalina y
Martirio luchaban siempre por ir
delante una de la otra. ¿Sería por
celos? No lo sabemos, pero el hecho
nos causo muchos problemas hasta que
las dos se hicieron amigas. |
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Cardos
borriqueros
¿Y por
qué se le llama así a estos cardos?
Preguntó uno de los jóvenes
voluntarios. Yo le respondí. Los
burros son uno de los pocos animales
con la boca suficientemente curtida
como para comerse las gordas, duras
y espinosas flores de estas plantas. |
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Los
burros temían los túneles sin luz
Todos
los túneles de la Vía Verde que superan una longitud
determinada están provistos de luz.
Sin embargo hay otros que no. Los burros temían pasar por
esos y este contratiempo nos hizo
partirnos la cabeza hasta que
descubrimos un procedimiento
ingenioso: Pasábamos todos en fila
india, muy juntos. La cabeza de los
tres burros pegados a la espalda de
uno de nosotros y ese sitio donde
ellos miraban alumbrados con una
linterna. ¡Funcionó! |
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Los
almendros junto a la Vía
Los
almendros han sido siempre árboles
muy socorridos. Siempre tienen
alimento dulce y nutritivo. Durante
el primer tramo disfrutamos del
acompañamiento de estos árboles y
comimos gustosos de sus frutos. |
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Fran y
yo recogiendo muestras
Cuando
salgas al campo nunca debes
recoger muestra alguna de animales
ni de restos arqueológicos. Su recolección o
exposición puede incentivar el
expolio o la captura de animales.
Retirarlos de su
medio natural puede alterar el
desarrollo del ciclo natural en su
ecosistema. En cualquier caso, si
todo el mundo lo hiciera, estas dos
razones anteriores podrían
multiplicarse por cientos de miles.
En
la Expedición procuramos recolectar
sólo aquellos elementos que
están permitidos. |
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Fran
examina un cráneo de ave
Encontré
una egagrópila de búho junto a un
túnel. Fran y yo la examinamos y
encontramos dentro el cráneo de un
pajarillo. Carmen miraba sobre
nuestros hombros llena de intriga y
me preguntó, ¿qué es una egagrópila?
Yo le dije: Una egagrópila es una
bola de pelos y huesos que
regurgitan las rapaces después de
haber comido a sus presas enteras.
Esas uñas, dientes y pelos son las
partes del animal que la rapaz no
puede digerir. |
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Camino
de Navalagrulla
Habíamos
hecho ya un recorrido bastante
grande. Estábamos llegando a la
Estación de Navalagrulla, que está
en ruinas. Estaba atardeciendo y la
tardanza en la hora de partida y los
múltiples problemas que surgieron no
nos dieron mucho tiempo para
realizar las actividades previstas.
En cambio, disfrutamos de paisajes
maravillosos. La luz aquella tarde
era de un anaranjado denso que lo
bañaba todo de este color. |
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La
ruinosa Estación de Navalagrulla
El
edificio se mantenía en pie a duras
penas. Al otro lado el almacén, en
iguales o peores condiciones. No
obstante, su visión en aquella tarde
de verano era hermosa. Las ruinas en
pie, resistiendo el paso de los
años, desnudas de su belleza inicial
y transformadas en fantasmas de otro
tiempo. |
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La
inquilina sorpresa
¿Quién
podía sospechar que semejante
inquilino ocupaba el edificio? Una
cabra huidiza a la que pronto le
cogimos cariño. Estaba perdida.
Quizás se despistó algún día de su
rebaño y ahora habitaba aquel lugar.
Le dimos un poco del pienso de los
burros y pronto estuvo con nosotros
como otro compañero más. Al día
siguiente nos despedimos de ella y
seguimos nuestro camino no sin
cierta tristeza. |
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Reunión
en la Estación de Navalagrulla
Aquella
misma tarde al llegar a Navalagrulla
pusimos todo sobre la mesa. Después
de arreglar los animales nos
sentamos y hablamos de todas las
experiencias de aquel día. La
conclusión final fue que estábamos
agotados, así que decidimos preparar
el campamento para pasar nuestra
primera noche de expedición. |
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Amanecer
en Navalagrulla
Pese a
que quisimos levantarnos temprano,
el sol se nos adelantó. Todos
estábamos descansados y teníamos
muchas ganas de comenzar otro día en
aquel lugar tan espectacular. Lo
primero que hicieron nuestros
jóvenes voluntarios, David y Ana,
fue arreglar a los animales y darles
de comer y de beber. Después nos
sentamos todos a la mesa y dimos
cuenta de un buen desayuno. |
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Cardo de
Liria
Desde
muy antiguo los pobladores más
meridionales conocieron una planta
llamada cardo de liria, de la cual
extraían una materia pegajosa muy
singular que usaban para cazar
pájaros. Hoy en día, en que esto no
es necesario, no deja de ser
interesante conocer esta planta tan
curiosa y su repercusión
antropológica. |
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Ismael
Ismael
era un burro capón. El más noble en
la compañía equina. Lo bautizamos
Ismael por un amigo que nos acompañó
en varías ocasiones a la Vía Verde
durante la preparación de la
Expedición. |
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Feikje
escribe en su diario personal
Habíamos
recorrido un poco los alrededores
para conocer mejor el lugar.
Estábamos ya recogiendo para salir,
pero Feik todavía sacó un momento
para escribir sus reflexiones en su
diario de viaje. Nos parecía
enriquecedor contar con una
compañera extranjera, pues su visión
holandesa era diferente a la
nuestra. ¿Nos mostrará Feik alguna
vez el contenido de ese misterioso
diario? |
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Los
pasos canadienses
¿Pero
que demonios es eso? Tuvimos la mala
suerte de descubrir estos inventos
en un momento poco afortunado. Los
pasos canadienses son zanjas
enrejadas sobre las que el ganado
tiene miedo a pasar, y nuestros
burros no eran una excepción. Sólo
el bueno de Ismael pasó. Pero las
dos hembras dijeron que no, y fue
que no. Así que, saliéndonos del
programa, tuvimos que buscar un
camino alternativo. (Actualmente los
pasos canadienses se han tapado para
que puedan pasar los turistas en
caballo o en burro) |
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El
camino alternativo...
Estábamos desesperados. Aquel
incidente volvía a retrasarnos en el
viaje. Después de experimentar mil
ideas para pasar, terminamos por
llamar a nuestro amigo Andrés, el
coordinador de la Patrulla Verde de
la Vía. Andrés nos informó de un
posible camino alternativo que
atravesaba los campos hasta llegar
al poblado de Zaframagón. Seguimos
sus instrucciones y allá íbamos,
saltando olímpicamente uno de los
tramos más importantes de la ruta. |
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Dos
caballos locos de amor...
Durante
el camino hacia Zaframagón
encontramos muchas cosas nuevas. Yo
pude identificar varios pájaros y
descubrir, en el remanso de un
arroyo, una sinfonía de diversas
especies de mariposas. Y entre los
habitantes de aquella solitaria
zona, dos caballos que nos siguieron
con curiosidad. Pero no les
interesaba nuestra expedición, si no
las dos hermosas burras que
componían la comitiva. Y así
estuvieron, haciendo cabriolas y
corriendo para impresionar a las
damas! |
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Umbelíferas
Cuando
David me vio apuntar aquella palabra
en mi cuaderno, me preguntó su
significado. Yo le respondí: Las
umbelíferas son una familia de
plantas que tienen sus flores
dispuestas en forma de paraguas. La
palabra viene del latín. En inglés,
por ejemplo, paraguas se dice "umbrella".
Ante la respuesta, David sonrió de
satisfacción. |
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El Peñón
de Zaframagón
Llegamos
por fin al peñón. Su impresionante
mole solitaria es sobrecogedora. Sus
picos parecen dientes. Sus sombras
están llenas de criaturas. Toda ella
se proyecta como un castillo
almenado de alguna época árabe. El
Peñón de Zaframagón está catalogado
como Reserva Natural. En su seno
alberga una de las poblaciones más
importantes de buitre leonado y en
sus aguas pescan las escurridizas
nutrias. Zaframagón está lleno de
vida. |
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Sobre el
Viaducto de Zaframagón
El
Viaducto de Zaframagón es el más
largo de todos lo que hay en la Vía
Verde de la Sierra. Su altura es
impresionante y sus vistas
inigualables. En la imagen estamos
nosotros, representados por esas
tres pequeñas sombritas sobre la
magnifica sombra del Viaducto. |
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Un
antiguo molino
Al pie
del Peñón de Zaframagón se
encuentran las ruinas de un antiguo
poblado. Sobre el viaducto pudimos
contemplar el molino que en otro
tiempo usaron sus gentes. Hay más
molinos en la Vía Verde de la
Sierra, cada cual con una historia y
con una estética. Nos propusimos
verlos todos en aquella expedición
pero eran tantísimas las cosas que
nos quedaban por ver... |
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Bajo la
sombra del Peñón de Zaframagón
Bajamos
un poco bajo el gran peñón. Las
sombras ocupaban los huecos en las
altas rocas. Todo el cielo estaba
encapotado por las alas de los
grandes buitres. El agua del río
Guadalporcún discurría a nuestros
pies. Oímos un relincho de caballos,
algunas ranas saltaron impresionadas
y nosotros nos dejamos llevar por el
increíble momento que estábamos
viviendo. |
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El
Estrechón
El río
Guadalporcún, en su trabajo de
siglos, ha hendido una brecha de
cientos de metros de altura que
divide en dos el Peñón de Zaframagón.
Los lugareños llaman a la enorme
grieta "El Estrechón". Allí la
sombra es tan densa que el sol
apenas consigue alcanzar el suelo.
En los tórridos días de verano,
mientras todo arde fuera, se puede
sentir frío en El Estrechón. |
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El
Viaducto de Zaframagón
Desde
lejos parece el fósil de un animal
extinto. Sus curvados arcos se
sostienen sobre esas patas colosales
que se abren sobre el río. Nosotros
lo contemplábamos desde la maleza,
como acechándolo. Entonces, uno de
los burros rebuznó fuerte y
melancólico y nos deshizo el
ensueño... |
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La
Estación de Zaframagón
¡Y por
fin, la Estación de Zaframagón! Era
el lugar donde pasaríamos nuestra
segunda noche de expedición.
Saltamos de júbilo porque ya
teníamos ganas de comer y descansar.
Esta estación es ahora el Centro de
Interpretación Ornitológica de
Zaframagón. En aquel momento estaba
en obras y Fran, Iván y yo (Pedro
Luis), hablábamos sobre el futuro
Centro mientras atábamos los burros. |
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El
almuerzo en Zaframagón
Esa
misma tarde recapitulamos sobre lo
acontecido. Nos habíamos enfrentado
a muchos contratiempos y debíamos
prepararnos para más. Fran, como
coordinador del grupo, apenas había
tenido tiempo de hacer ninguna de
las actividades que tenía
proyectadas. En aquel momento tomó
la resolución de no dejar pasar la
de Zaframagón. Pero yo no tuve
tiempo de verlo, porque en ese
momento estaba camino hacia el monte
para seguir con mi tarea. |
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Una
cigarra verde en un cordón azul
A mí me
dan miedo las cigarras dijo
"alguien". Pero todos sin excepción
la miraban con gran curiosidad! Al
otro extremo del cordón, la cigarra
se topó con la mano de Fran, que la
sostenía para que Feik le hiciera
todas las fotos posibles... Porque
todo el mundo ha oído hablar de la
cigarra, ¿pero cuánta gente ha visto
una alguna vez? |
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Los
primeros bocetos de la obra de Fran
Los
primeros bocetos de Fran no fueron
demasiado brillantes. Supongo que
debía estar muy cansado. Después la
cosa empezó a animarse. Yo siempre
le digo que es un "artista", pienso
que al final va a terminar
creyéndolo. |
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Pigmentos naturales
De
acuerdo con nuestra filosofía, la
obra de Fran fue realizada con
pigmentos naturales, para no agredir
al medio. Para el rojo usó óxido de
hierro. Para el azul, polvo de
lapislázuli y para el blanco, ¿qué
otra cosa mejor que la cal? La vimos
hervir y se nos encogió el corazón.
¡Había tanta fuerza en aquella roca
viva que de pronto despertaba! |
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Pintando
sobre la roca
¿Qué
podría representar mejor al Peñón de
Zaframagón? Pues sin duda la figura
de un buitre. Eso mismo debió pensar
Fran cuando se puso manos a la obra.
Cogimos la cuerda y el arnés y
preparamos todo para pintar sobre la
roca. Desde abajo le alcanzábamos
los pinceles y la pintura. Había en
su hacer un no sé qué de parodia que
nos hacia reír. Iván cuidaba abajo
la cuerda enganchada a su arnés y yo
le decía: '¡Ten cuidado no te vayas
a caer, a ver si te desgracias!'. |
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El
buitre que mira al peñón
El
buitre mira al peñón. Su actitud es
anhelante, como si deseara abandonar
aquella roca y reunirse con los
suyos. A mi me parece que tiene
carácter ese animal. Que realmente
está pensando, o anhelando. Quizás
en un futuro le llamen la roca del
buitre, si es que no se lo ha
llevado el tiempo. Allí queda,
frente al Centro de Interpretación. Y
todo el mundo pregunta: '¿Quién ha
hecho ese buitre?'. Pero los
monitores del Centro ni siquiera
saben que fue Francisco Cózar. |
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David
recogiendo muestras de hojas
Los
jóvenes representaban la facción
nueva, el futuro, los renuevos de
este árbol. Deseábamos que aquel
proyecto les marcara. Que realmente
supieran por qué lo estábamos
haciendo. David recogía hojas y las
metía en su cuaderno de apuntes. No
sabía sus nombres, no sabía nada
sobre ellas, pero estoy seguro que
las recogía porque le gustaba. ¿Qué
mejor paso que ese para aprender
también a respetarlas? |
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La
nutria de David Julián
David
tuvo su momento de inspiración
durante la noche. Talló
pacientemente una pieza de barro
hasta conformar la tosca figura de
una cabeza de nutria. Con palitos
afilados recreó sus dientes
puntiagudos. Su aspecto era feroz y
desafiante. Me emocionó pensar que
David, en sí mismo, era la esencia
del proyecto. |
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El
cachuelo de Feikje Boertjens
Evidentemente Feik no sabía como era
un cachuelo. Es un pez que habita en
estas aguas. Es un pez parecido a
otros peces. Para Feik era un pez
que alimentaba a la nutria que había
hecho David. Así que con piedras del
estrechón, palitos y algarrobas
construyó su "Cachuelo comido por
una nutria". Y a mí me pareció de
verdad un cachuelo. |
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Feik
desvela la belleza de una rama
Una rama
es una rama. En el campo hay muchas,
todas pardas y grises. Algunas mas
claras que otras. Su grosor también
influye y su rugosidad. También el
número de sus nudos. Pero Feik,
además, quiso resaltar una rama en
especial. Una que le había servido
de apoyo y que, por esa misma razón,
ya no era una rama cualquiera. Su
obra era hermosa. Una rama veteada
de rojo y cal. En cualquier sitio
donde cayera era "la rama de Feik". |
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Una
araña que parecía un mazapán
Tendría
que buscar en una guía para
identificar a este arácnido. Nuestra
polémica se basaba en si era más
parecida a una galleta o a un
mazapán. Yo nunca la había visto
antes. De veras que nunca había
visto antes una araña con el abdomen
tan parecido a un mazapán. |
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Yo con
mi amigo Ismael
¿Pueden
comprender los animales? ¿Pueden
sentir simpatía o amistad? Los
burros de Juan Ceballos seguro que
sí. Precisamente con Ismael trabé
una gran amistad, cosa que me hizo
planear el adoptar un ruchito en un
futuro. Y si todo sale bien, ¿quién
sabe? ¡puede que en poco tiempo sea
papá! |
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Foto del
grupo
Aquella
mañana nos visitaron un grupo de
compañeros. Les informamos sobre las
cosas que habíamos hecho durante el
camino y nos hicimos una foto con
ellos. Como no éramos suficientes,
la burra Martirio también se nos
unió en la foto. |
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Foto de
familia
Antes de
partir de la Estación de Zaframagón
nos quisimos hacer una foto frente a
la "Roca del Buitre".
Estábamos preparados toos al
completo, de
modo que Feik le dio al disparador
automático de la cámara y salió
corriendo hacia su sitio, con tan
mala pata, que los burros se
asustaron al verla venir con el
palo. ¡Qué susto! Todos los burros
dieron un brinco y se salieron del
marco. Evidentemente esta es una
segunda foto, la primera quedó
impresentable. |
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Entrevista del Correo de Andalucía
Acabábamos de atravesar nuestro
primer túnel, cruzándonos allí mismo
con la Patrulla Verde, que
encabezaba la 1º Cicloturista
Nocturna de la Vía Verde de la
Sierra. De pronto una voz detrás,
ahogada entre las voces de Andrés,
las ruedas de los 150 ciclistas y
nosotros mismos. Era una reportera
del periódico El Correo de
Andalucía. Se apresuró a hacerle
unas preguntas a Fran, que le puso
al día del viaje y los
contratiempos. Nosotros aprovechamos
además para un merecido descanso. |
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Un
potrillo en la fuente de la
alberquilla
¿Cómo
íbamos a pasar sin detenernos en la
Alberquilla? Subimos a refrescarnos
en las aguas tonificantes de la fuente.
Allí encontramos algunos caballos.
Uno de ellos era un potrillo al que
estoy seguro que le hubiera gustado
mucho acompañarnos. |
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Ana e
Ismael
La tarde
declinaba peligrosamente. Las luces
naranjas del crepúsculo daban paso a
las sombras violáceas de la noche.
Nosotros apretamos el paso para
evitar al máximo la oscuridad en los
túneles. Ya dijimos que los burros
temían entrar en aquella negrura tan
densa. Ana, aprovechando la
situación, se ofreció como
voluntaria para montar a Ismael,
según ella, para aligerar el paso. |
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Al final
nos pilló la noche...
Nada
pudimos hacer. Al final nos pilló la
noche. El crepúsculo dorado sumió la
tierra en una sombra opaca difícil
de descifrar. Menos mal que ya
conocíamos el truco de las linternas
para pasar los túneles. Aún así, el
peso de las tinieblas se echó sobre
nuestras espaldas, acusando la
inconfundible fatiga que amenaza el
inminente final de un largo y
laborioso viaje. |
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El
recibimiento de Paco
Medina
Francisco José Medina no pudo venir
con nosotros. Sus obligaciones
laborales se lo impidieron. No
obstante, nos acompañó en todo
momento con su apoyo y entusiasmo. Y
para demostrarlo, nos preparó un
magnífico recibimiento con globos,
para festejar nuestra llegada a la
Estación de Coripe. Sentíamos que
habían quedado muchas cosas por
hacer, otras muchas no llegarían a
hacerse. Pero pensamos que lo que
había quedado hecho ya había sido un
verdadero triunfo. |
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Fin de
la Expedición
Por fin
la Estación de Coripe. Emergimos
como espectros de aquel túnel negro. La
noche era ya cerrada. En la
estación, los de la cicloturista
celebraban la jornada con una
barbacoa. Todo era fiesta y
algarabía. Todo estaba lleno de
gente, de bicis, de coches, de
música. Nos animaron a participar,
pero rehusamos. Todavía quedaban cosas por hacer. Estábamos
agotados. Agotados pero felices.
Pedro
Luis Mozo Holgado |
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'Créditos'
Equipo de trabajo. Humano: Ana Carrera,
David Julián, Iván Julián, Carmen Cózar,
Francisco Medina, Pedro Luis Mozo, Feikje Boertjens
y Fran Cózar. Equino: Martirio,
Catalina e Isamel.
Patrocinio: Caja de Ahorros San
Fernando y Consorcio Vía Verde.
Auspicio: Zoobotánico de Jerez
'Alberto Durán' y la Fundación Vía Verde
de la Sierra.
Agradecimientos:
a Juan Cadena (por el agua y su
amabilidad), a Juan Ceballos (por confiarnos sus burros), a Mary Jiménez,
directora de la Fundación Vía Verde de
la Sierra, (por los
materiales y licencias), a Paco Menacho
(por sus fotografías y su confianza), a Lola Cabrera,
del Zoo de Jerez, (por su inestimable
ayuda y por conseguirnos el transporte
de los burros), a Agustín, de la Estación de Olvera, (por prestarnos su Hotel y
darnos toda su confianza), a Juan Ramón,
de la Estación de Coripe, (por
asistirnos con sus deliciosos platos
caseros), a Manuel Suárez, de la
Fundación Verbum, (por su apoyo
incondicional), a Paco Hueso, de la
Delegación de Juventud y Deportes de
Arcos, (por prestarnos los arneses y
cuerdas), a Andrés Jiménez (por sus
consejos sobre la ruta), a Roberto
Venegas (por estar ahí, a pie de cañón), a Ray,
del CEP de la Sierra, (por su confianza
y su amistad), a "la Juana" (por que no
se le escapa ni una) y a todos los que
habéis estado ahí para ayudar y confiar
en nuestro proyecto. |
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