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© loverde 2004

 

  expedición 'ruta de las estaciones'

La Ruta de las Estaciones fue un Proyecto de Interpretación Artística de la Vía Verde de la Sierra de Cádiz y Sevilla. La idea era representar las expediciones ilustradas de los siglos XVIII y XIX como procedimiento de investigación e interpretación del paisaje rural. Septiembre de 2004.

...

'Resumen Ilustrado de la Expedición'
   

Estación de Olvera, el punto de partida

Amanecimos en la estación de Olvera, donde Fran, Feik y yo (Pedro Luis) habíamos pasado la noche. Los días precedentes habían sido fatigosos y aún se resentían nuestros cuerpos. Agustín, el gerente de la Estación-Hotel Verde llegó al poco tiempo para recoger las llaves del Hotel. El día anterior nos había dicho: 'Aquí tenéis las llaves del Hotel, y en el bar podéis tomar lo que queráis. Las duchas están arriba, y las camas.' Para nosotros fue un gesto increíblemente generoso.

   

Fran cargando los burros

Con el alba ya habíamos desayunado y poco después nos pusimos a preparar las bestias (que tan generosamente nos había prestado Juan Ceballos, un vecino de Montellano) y el equipaje antes de que llegaran el resto de los compañeros. Era complicado repartir la carga equitativamente. Probamos muchas veces e hicimos y deshicimos hasta quedar satisfechos.

   

El tramo que dejamos atrás

Mirábamos atrás y veíamos el tramo que quedaba fuera de nuestra ruta (Ahora ese tramo hasta Pruna es también Vía Verde de la Sierra) El sol matinal reverberaba en el pasto seco. El cielo estaba limpio y amenazaba con traernos un día infernal.

 

   

El antiguo almacén de la Estación de Olvera

Las ruinas esqueléticas del antiguo almacén guardaban muchos secretos. Pensé que sólo aquel sitio me ocuparía días enteros y sentí vértigo ante la inmensidad de la ruta que nos esperaba.

 

   

Catalina rompe la valla del jardín

Los animales se pusieron nerviosos ante la inminencia de la partida y ante la presión de una carga que hacía tiempo que habían llevado. Catalina, la burrita joven, fue atada junto a la valla del jardín del Hotel. Un movimiento o un ruido la asustó y el animal prorrumpió en brincos y alborotos que acabaron con la valla y con ella panza arriba enredada en su propia cuerda. Pero por suerte, el incidente quedó en susto.

   

Cardos en el camino

Las hierbas estaban arrasadas por el calor intolerable del verano. Algunas eran ya de oro puro, como este cardo recortado por el cielo azul.

   

La entrevista de TeleOlvera

Ya estábamos todos. Los últimos preparativos rebasaron la hora de la partida. Nadie acudió. ¿Qué pasaba allí? ¿Acaso la Expedición no era suficientemente popular? Al poco tiempo llegó TeleOlvera y nos explicó que la Iglesia de Olvera había ardido esa misma noche, destruyendo parte del altar, cosa que había atraído la atención de todo el mundo. Después Fran fue entrevistado en pocos minutos, TeleOlvera se marchó y llegó el momento esperado de partir.

   

Inicio de la Expedición bajo un sol de justicia

Como ya dijimos, agotamos la mañana de aquel día en atar los cabos sueltos de los preparativos, razón que nos obligó a salir a eso de las dos y pico de la tarde. Carmen, Feik, Ana, Iván, David, Fran y yo (Pedro Luis) formábamos la parte humana del equipo. Ismael, Catalina y Martirio formaban la facción equina. Todos sudábamos, todos estábamos nerviosos. Pero estábamos todos juntos y eso era ya muy grande.

   

Catalina

¿Qué le pasaba a Catalina que siempre estaba muy nerviosa? No sabemos cuales pueden ser los pensamientos de un burro ni hasta donde llega su inteligencia, pero nosotros nos preguntábamos por qué Catalina y Martirio luchaban siempre por ir delante una de la otra. ¿Sería por celos? No lo sabemos, pero el hecho nos causo muchos problemas hasta que las dos se hicieron amigas.

   

Cardos borriqueros

¿Y por qué se le llama así a estos cardos? Preguntó uno de los jóvenes voluntarios. Yo le respondí. Los burros son uno de los pocos animales con la boca suficientemente curtida como para comerse las gordas, duras y espinosas flores de estas plantas.

   

Los burros temían los túneles sin luz

Todos los túneles de la Vía Verde que superan una longitud determinada están provistos de luz. Sin embargo hay otros que no. Los burros temían pasar por esos y este contratiempo nos hizo partirnos la cabeza hasta que descubrimos un procedimiento ingenioso: Pasábamos todos en fila india, muy juntos. La cabeza de los tres burros pegados a la espalda de uno de nosotros y ese sitio donde ellos miraban alumbrados con una linterna. ¡Funcionó!

   

Los almendros junto a la Vía

Los almendros han sido siempre árboles muy socorridos. Siempre tienen alimento dulce y nutritivo. Durante el primer tramo disfrutamos del acompañamiento de estos árboles y comimos gustosos de sus frutos.

   

Fran y yo recogiendo muestras

Cuando salgas al campo nunca debes recoger muestra alguna de animales ni de restos arqueológicos. Su recolección o exposición puede incentivar el expolio o la captura de animales. Retirarlos de su medio natural puede alterar el desarrollo del ciclo natural en su ecosistema. En cualquier caso, si todo el mundo lo hiciera, estas dos razones anteriores podrían multiplicarse por cientos de miles. En la Expedición procuramos recolectar sólo aquellos elementos que están permitidos.

   

Fran examina un cráneo de ave

Encontré una egagrópila de búho junto a un túnel. Fran y yo la examinamos y encontramos dentro el cráneo de un pajarillo. Carmen miraba sobre nuestros hombros llena de intriga y me preguntó, ¿qué es una egagrópila? Yo le dije: Una egagrópila es una bola de pelos y huesos que regurgitan las rapaces después de haber comido a sus presas enteras. Esas uñas, dientes y pelos son las partes del animal que la rapaz no puede digerir.

   

Camino de Navalagrulla

Habíamos hecho ya un recorrido bastante grande. Estábamos llegando a la Estación de Navalagrulla, que está en ruinas. Estaba atardeciendo y la tardanza en la hora de partida y los múltiples problemas que surgieron no nos dieron mucho tiempo para realizar las actividades previstas. En cambio, disfrutamos de paisajes maravillosos. La luz aquella tarde era de un anaranjado denso que lo bañaba todo de este color.

   

La ruinosa Estación de Navalagrulla

El edificio se mantenía en pie a duras penas. Al otro lado el almacén, en iguales o peores condiciones. No obstante, su visión en aquella tarde de verano era hermosa. Las ruinas en pie, resistiendo el paso de los años, desnudas de su belleza inicial y transformadas en fantasmas de otro tiempo.

   

La inquilina sorpresa

¿Quién podía sospechar que semejante inquilino ocupaba el edificio? Una cabra huidiza a la que pronto le cogimos cariño. Estaba perdida. Quizás se despistó algún día de su rebaño y ahora habitaba aquel lugar. Le dimos un poco del pienso de los burros y pronto estuvo con nosotros como otro compañero más. Al día siguiente nos despedimos de ella y seguimos nuestro camino no sin cierta tristeza.

   

Reunión en la Estación de Navalagrulla

Aquella misma tarde al llegar a Navalagrulla pusimos todo sobre la mesa. Después de arreglar los animales nos sentamos y hablamos de todas las experiencias de aquel día. La conclusión final fue que estábamos agotados, así que decidimos preparar el campamento para pasar nuestra primera noche de expedición.

   

Amanecer en Navalagrulla

Pese a que quisimos levantarnos temprano, el sol se nos adelantó. Todos estábamos descansados y teníamos muchas ganas de comenzar otro día en aquel lugar tan espectacular. Lo primero que hicieron nuestros jóvenes voluntarios, David y Ana, fue arreglar a los animales y darles de comer y de beber. Después nos sentamos todos a la mesa y dimos cuenta de un buen desayuno.

   

Cardo de Liria

Desde muy antiguo los pobladores más meridionales conocieron una planta llamada cardo de liria, de la cual extraían una materia pegajosa muy singular que usaban para cazar pájaros. Hoy en día, en que esto no es necesario, no deja de ser interesante conocer esta planta tan curiosa y su repercusión antropológica.

   

Ismael

Ismael era un burro capón. El más noble en la compañía equina. Lo bautizamos Ismael por un amigo que nos acompañó en varías ocasiones a la Vía Verde durante la preparación de la Expedición.

   

Feikje escribe en su diario personal

Habíamos recorrido un poco los alrededores para conocer mejor el lugar. Estábamos ya recogiendo para salir, pero Feik todavía sacó un momento para escribir sus reflexiones en su diario de viaje. Nos parecía enriquecedor contar con una compañera extranjera, pues su visión holandesa era diferente a la nuestra. ¿Nos mostrará Feik alguna vez el contenido de ese misterioso diario?

   

Los pasos canadienses

¿Pero que demonios es eso? Tuvimos la mala suerte de descubrir estos inventos en un momento poco afortunado. Los pasos canadienses son zanjas enrejadas sobre las que el ganado tiene miedo a pasar, y nuestros burros no eran una excepción. Sólo el bueno de Ismael pasó. Pero las dos hembras dijeron que no, y fue que no. Así que, saliéndonos del programa, tuvimos que buscar un camino alternativo. (Actualmente los pasos canadienses se han tapado para que puedan pasar los turistas en caballo o en burro)

   

El camino alternativo...

Estábamos desesperados. Aquel incidente volvía a retrasarnos en el viaje. Después de experimentar mil ideas para pasar, terminamos por llamar a nuestro amigo Andrés, el coordinador de la Patrulla Verde de la Vía. Andrés nos informó de un posible camino alternativo que atravesaba los campos hasta llegar al poblado de Zaframagón. Seguimos sus instrucciones y allá íbamos, saltando olímpicamente uno de los tramos más importantes de la ruta.

   

Dos caballos locos de amor...

Durante el camino hacia Zaframagón encontramos muchas cosas nuevas. Yo pude identificar varios pájaros y descubrir, en el remanso de un arroyo, una sinfonía de diversas especies de mariposas. Y entre los habitantes de aquella solitaria zona, dos caballos que nos siguieron con curiosidad. Pero no les interesaba nuestra expedición, si no las dos hermosas burras que componían la comitiva. Y así estuvieron, haciendo cabriolas y corriendo para impresionar a las damas!

   

Umbelíferas

Cuando David me vio apuntar aquella palabra en mi cuaderno, me preguntó su significado. Yo le respondí: Las umbelíferas son una familia de plantas que tienen sus flores dispuestas en forma de paraguas. La palabra viene del latín. En inglés, por ejemplo, paraguas se dice "umbrella". Ante la respuesta, David sonrió de satisfacción.

   

El Peñón de Zaframagón

Llegamos por fin al peñón. Su impresionante mole solitaria es sobrecogedora. Sus picos parecen dientes. Sus sombras están llenas de criaturas. Toda ella se proyecta como un castillo almenado de alguna época árabe. El Peñón de Zaframagón está catalogado como Reserva Natural. En su seno alberga una de las poblaciones más importantes de buitre leonado y en sus aguas pescan las escurridizas nutrias. Zaframagón está lleno de vida.

   

Sobre el Viaducto de Zaframagón

El Viaducto de Zaframagón es el más largo de todos lo que hay en la Vía Verde de la Sierra. Su altura es impresionante y sus vistas inigualables. En la imagen estamos nosotros, representados por esas tres pequeñas sombritas sobre la magnifica sombra del Viaducto.

   

Un antiguo molino

Al pie del Peñón de Zaframagón se encuentran las ruinas de un antiguo poblado. Sobre el viaducto pudimos contemplar el molino que en otro tiempo usaron sus gentes. Hay más molinos en la Vía Verde de la Sierra, cada cual con una historia y con una estética. Nos propusimos verlos todos en aquella expedición pero eran tantísimas las cosas que nos quedaban por ver...

   

Bajo la sombra del Peñón de Zaframagón

Bajamos un poco bajo el gran peñón. Las sombras ocupaban los huecos en las altas rocas. Todo el cielo estaba encapotado por las alas de los grandes buitres. El agua del río Guadalporcún discurría a nuestros pies. Oímos un relincho de caballos, algunas ranas saltaron impresionadas y nosotros nos dejamos llevar por el increíble momento que estábamos viviendo.

   

El Estrechón

El río Guadalporcún, en su trabajo de siglos, ha hendido una brecha de cientos de metros de altura que divide en dos el Peñón de Zaframagón. Los lugareños llaman a la enorme grieta "El Estrechón". Allí la sombra es tan densa que el sol apenas consigue alcanzar el suelo. En los tórridos días de verano, mientras todo arde fuera, se puede sentir frío en El Estrechón.

   

El Viaducto de Zaframagón

Desde lejos parece el fósil de un animal extinto. Sus curvados arcos se sostienen sobre esas patas colosales que se abren sobre el río. Nosotros lo contemplábamos desde la maleza, como acechándolo. Entonces, uno de los burros rebuznó fuerte y melancólico y nos deshizo el ensueño...

   

La Estación de Zaframagón

¡Y por fin, la Estación de Zaframagón! Era el lugar donde pasaríamos nuestra segunda noche de expedición. Saltamos de júbilo porque ya teníamos ganas de comer y descansar. Esta estación es ahora el Centro de Interpretación Ornitológica de Zaframagón. En aquel momento estaba en obras y Fran, Iván y yo (Pedro Luis), hablábamos sobre el futuro Centro mientras atábamos los burros.

   

El almuerzo en Zaframagón

Esa misma tarde recapitulamos sobre lo acontecido. Nos habíamos enfrentado a muchos contratiempos y debíamos prepararnos para más. Fran, como coordinador del grupo, apenas había tenido tiempo de hacer ninguna de las actividades que tenía proyectadas. En aquel momento tomó la resolución de no dejar pasar la de Zaframagón. Pero yo no tuve tiempo de verlo, porque en ese momento estaba camino hacia el monte para seguir con mi tarea.

   

Una cigarra verde en un cordón azul

A mí me dan miedo las cigarras dijo "alguien". Pero todos sin excepción la miraban con gran curiosidad! Al otro extremo del cordón, la cigarra se topó con la mano de Fran, que la sostenía para que Feik le hiciera todas las fotos posibles... Porque todo el mundo ha oído hablar de la cigarra, ¿pero cuánta gente ha visto una alguna vez?

   

Los primeros bocetos de la obra de Fran

Los primeros bocetos de Fran no fueron demasiado brillantes. Supongo que debía estar muy cansado. Después la cosa empezó a animarse. Yo siempre le digo que es un "artista", pienso que al final va a terminar creyéndolo.

   

Pigmentos naturales

De acuerdo con nuestra filosofía, la obra de Fran fue realizada con pigmentos naturales, para no agredir al medio. Para el rojo usó óxido de hierro. Para el azul, polvo de lapislázuli y para el blanco, ¿qué otra cosa mejor que la cal? La vimos hervir y se nos encogió el corazón. ¡Había tanta fuerza en aquella roca viva que de pronto despertaba!

   

Pintando sobre la roca

¿Qué podría representar mejor al Peñón de Zaframagón? Pues sin duda la figura de un buitre. Eso mismo debió pensar Fran cuando se puso manos a la obra. Cogimos la cuerda y el arnés y preparamos todo para pintar sobre la roca. Desde abajo le alcanzábamos los pinceles y la pintura. Había en su hacer un no sé qué de parodia que nos hacia reír. Iván cuidaba abajo la cuerda enganchada a su arnés y yo le decía: '¡Ten cuidado no te vayas a caer, a ver si te desgracias!'.

   

El buitre que mira al peñón

El buitre mira al peñón. Su actitud es anhelante, como si deseara abandonar aquella roca y reunirse con los suyos. A mi me parece que tiene carácter ese animal. Que realmente está pensando, o anhelando. Quizás en un futuro le llamen la roca del buitre, si es que no se lo ha llevado el tiempo. Allí queda, frente al Centro de Interpretación. Y todo el mundo pregunta: '¿Quién ha hecho ese buitre?'. Pero los monitores del Centro ni siquiera saben que fue Francisco Cózar.

   

David recogiendo muestras de hojas

Los jóvenes representaban la facción nueva, el futuro, los renuevos de este árbol. Deseábamos que aquel proyecto les marcara. Que realmente supieran por qué lo estábamos haciendo. David recogía hojas y las metía en su cuaderno de apuntes. No sabía sus nombres, no sabía nada sobre ellas, pero estoy seguro que las recogía porque le gustaba. ¿Qué mejor paso que ese para aprender también a respetarlas?

   

La nutria de David Julián

David tuvo su momento de inspiración durante la noche. Talló pacientemente una pieza de barro hasta conformar la tosca figura de una cabeza de nutria. Con palitos afilados recreó sus dientes puntiagudos. Su aspecto era feroz y desafiante. Me emocionó pensar que David, en sí mismo, era la esencia del proyecto.

   

El cachuelo de Feikje Boertjens

Evidentemente Feik no sabía como era un cachuelo. Es un pez que habita en estas aguas. Es un pez parecido a otros peces. Para Feik era un pez que alimentaba a la nutria que había hecho David. Así que con piedras del estrechón, palitos y algarrobas construyó su "Cachuelo comido por una nutria". Y a mí me pareció de verdad un cachuelo.

   

Feik desvela la belleza de una rama

Una rama es una rama. En el campo hay muchas, todas pardas y grises. Algunas mas claras que otras. Su grosor también influye y su rugosidad. También el número de sus nudos. Pero Feik, además, quiso resaltar una rama en especial. Una que le había servido de apoyo y que, por esa misma razón, ya no era una rama cualquiera. Su obra era hermosa. Una rama veteada de rojo y cal. En cualquier sitio donde cayera era "la rama de Feik".

   

Una araña que parecía un mazapán

Tendría que buscar en una guía para identificar a este arácnido. Nuestra polémica se basaba en si era más parecida a una galleta o a un mazapán. Yo nunca la había visto antes. De veras que nunca había visto antes una araña con el abdomen tan parecido a un mazapán.

   

Yo con mi amigo Ismael

¿Pueden comprender los animales? ¿Pueden sentir simpatía o amistad? Los burros de Juan Ceballos seguro que sí. Precisamente con Ismael trabé una gran amistad, cosa que me hizo planear el adoptar un ruchito en un futuro. Y si todo sale bien, ¿quién sabe? ¡puede que en poco tiempo sea papá!

   

Foto del grupo

Aquella mañana nos visitaron un grupo de compañeros. Les informamos sobre las cosas que habíamos hecho durante el camino y nos hicimos una foto con ellos. Como no éramos suficientes, la burra Martirio también se nos unió en la foto.

   

Foto de familia

Antes de partir de la Estación de Zaframagón nos quisimos hacer una foto frente a la "Roca del Buitre". Estábamos preparados toos al completo, de modo que Feik le dio al disparador automático de la cámara y salió corriendo hacia su sitio, con tan mala pata, que los burros se asustaron al verla venir con el palo. ¡Qué susto! Todos los burros dieron un brinco y se salieron del marco. Evidentemente esta es una segunda foto, la primera quedó impresentable.

   

Entrevista del Correo de Andalucía

Acabábamos de atravesar nuestro primer túnel, cruzándonos allí mismo con la Patrulla Verde, que encabezaba la 1º Cicloturista Nocturna de la Vía Verde de la Sierra. De pronto una voz detrás, ahogada entre las voces de Andrés, las ruedas de los 150 ciclistas y nosotros mismos. Era una reportera del periódico El Correo de Andalucía. Se apresuró a hacerle unas preguntas a Fran, que le puso al día del viaje y los contratiempos. Nosotros aprovechamos además para un merecido descanso.

   

Un potrillo en la fuente de la alberquilla

¿Cómo íbamos a pasar sin detenernos en la Alberquilla? Subimos a refrescarnos en las aguas tonificantes de la fuente. Allí encontramos algunos caballos. Uno de ellos era un potrillo al que estoy seguro que le hubiera gustado mucho acompañarnos.

   

Ana e Ismael

La tarde declinaba peligrosamente. Las luces naranjas del crepúsculo daban paso a las sombras violáceas de la noche. Nosotros apretamos el paso para evitar al máximo la oscuridad en los túneles. Ya dijimos que los burros temían entrar en aquella negrura tan densa. Ana, aprovechando la situación, se ofreció como voluntaria para montar a Ismael, según ella, para aligerar el paso.

   

Al final nos pilló la noche...

Nada pudimos hacer. Al final nos pilló la noche. El crepúsculo dorado sumió la tierra en una sombra opaca difícil de descifrar. Menos mal que ya conocíamos el truco de las linternas para pasar los túneles. Aún así, el peso de las tinieblas se echó sobre nuestras espaldas, acusando la inconfundible fatiga que amenaza el inminente final de un largo y laborioso viaje.

   

El recibimiento de Paco Medina

Francisco José Medina no pudo venir con nosotros. Sus obligaciones laborales se lo impidieron. No obstante, nos acompañó en todo momento con su apoyo y entusiasmo. Y para demostrarlo, nos preparó un magnífico recibimiento con globos, para festejar nuestra llegada a la Estación de Coripe. Sentíamos que habían quedado muchas cosas por hacer, otras muchas no llegarían a hacerse. Pero pensamos que lo que había quedado hecho ya había sido un verdadero triunfo.

   

Fin de la Expedición

Por fin la Estación de Coripe. Emergimos como espectros de aquel túnel negro. La noche era ya cerrada. En la estación, los de la cicloturista celebraban la jornada con una barbacoa. Todo era fiesta y algarabía. Todo estaba lleno de gente, de bicis, de coches, de música. Nos animaron a participar, pero rehusamos. Todavía quedaban cosas por hacer. Estábamos agotados. Agotados pero felices.

Pedro Luis Mozo Holgado

 

 

'Créditos'

Equipo de trabajo. Humano: Ana Carrera, David Julián, Iván Julián, Carmen Cózar, Francisco Medina, Pedro Luis Mozo, Feikje Boertjens y Fran Cózar. Equino: Martirio, Catalina e Isamel.

Patrocinio: Caja de Ahorros San Fernando y Consorcio Vía Verde.

Auspicio: Zoobotánico de Jerez 'Alberto Durán' y la Fundación Vía Verde de la Sierra.

Agradecimientos: a Juan Cadena (por el agua y su amabilidad), a Juan Ceballos (por confiarnos sus burros), a Mary Jiménez, directora de la Fundación Vía Verde de la Sierra, (por los materiales y licencias), a Paco Menacho (por sus fotografías y su confianza), a Lola Cabrera, del Zoo de Jerez, (por su inestimable ayuda y por conseguirnos el transporte de los burros), a Agustín, de la Estación de Olvera, (por prestarnos su Hotel y darnos toda su confianza), a Juan Ramón, de la Estación de Coripe, (por asistirnos con sus deliciosos platos caseros), a Manuel Suárez, de la Fundación Verbum, (por su apoyo incondicional), a Paco Hueso, de la Delegación de Juventud y Deportes de Arcos, (por prestarnos los arneses y cuerdas), a Andrés Jiménez (por sus consejos sobre la ruta), a Roberto Venegas (por estar ahí, a pie de cañón), a Ray, del CEP de la Sierra, (por su confianza y su amistad), a "la Juana" (por que no se le escapa ni una) y a todos los que habéis estado ahí para ayudar y confiar en nuestro proyecto.

 

 

Mapa General

En octubre de ese mismo año tuvimos la oportunidad de realizar la Guía Turística de la Vía Verde de la Sierra, que fue ampliamente celebrada y divulgada.




 
 

© Francisco Cózar  2007

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